ABEN
HUMEYA
(Fernando de Córdoba y Valor) (1520-1569)
Después de la conquista militar de Granada, los Reyes Católicos
concedieron el señorío de Los Válores a Don Hernando de Córdoba, abuelo de Aben
Humeya, de la familia de “Los Hernandos” que fijó su residencia en “Válor el
Alto” y añadió el nombre de Válor a su apellido, pasando a llamarse Hernando de
Córdoba y Válor, y su familia “Los Valoríes”.
Tenidos por descendientes
directos del profeta Mahoma, de la rama de los Omeya, la familia de los
Hernandos estaba muy bien considerada entre los moriscos, por lo que no es de
extrañar que estos eligieran a uno de sus miembros, Fernando de Córdoba y Válor,
que además era Caballero Veinticuatro de la capital granadina, es decir miembro
del concejo municipal, como cabeza visible del levantamiento contra Felipe II,
proclamándolo nada menos que “Rey de los Andaluces” con el nombre de Aben Humeya
.
Foto de la casa natal de Aben Humeya
en
Válor
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Foto de la casa nata de Aben Humeya
en
Válor
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El líder de los moriscos en la rebelión de la Guerra de la Alpujarra
(1568-1571), conocido también por su nombre
cristiano Fernando de Válor. Abén Humeya, ó más
correctamente Ibn Umayya, nació en el pueblo granadino de Válor, en el corazón
de Las Alpujarras en 1520, era miembro de una destacada familia morisca
convertida al cristianismo tras la conquista de Granada en 1492, nacido
cristiano como Fernando de Córdoba y Válor llegó a ser incluso caballero
veinticuatro de la Granada cristiana, también este linaje ilustre que se decía
descendía de los Omeyas, dinastía de los califas andalusíes, fue la que propició
que pese a no ser apoyado por todas las facciones, su tío Ben Saguar lograra que
fuese proclamado rey de Córdoba y Granada el 24 de Diciembre de 1568 (en el
pueblo de Cadiar ó en el de Béznar según autores), abjurando del cristianismo
para recuperar la religión islámica de sus mayores y el patronímico de Abén
Humeya. La Guerra de las Alpujarras, con un inicio y un fin previsibles por el
incumplimiento de las Capitulaciones de Granada, las pragmáticas de Carlos I y
Felipe II, y la conciencia de pueblo y el falso sometimiento de los moriscos y
sus problemas de convivencia con los colonizadores castellanos, empezaría con
éxito para los sublevados. Abén Humeya nombró general a su tío Abén Jahuar o Ben
Saguar, y a su principal rival, Farax ben Farax, jefe de la todavía poderosa
tribu de los abencerrajes y famoso por su crueldad en las batallas, como
alguacil mayor. Además de la Alpujarra en Málaga le sigue inicialmente sólo los
habitantes de Istán dirigidos por el jefe local Francisco Pacheco Manxuz, que
huyen a la sierra parafortificarse.
En Enero de 1569 Felipe II envió dos poderosos ejércitos, uno partió de
Granada al mando del marqués de Mondéjar con 400 jinetes y 2000 infantes que
acampó en Orgiva, y otro no menos numeroso desde Vélez Blanco al mando del
Marqués de los Vélez que situó su cuartel en Terques, pero las diferencias entre
ambos generales españoles y los saqueos de sus tropas propiciaron que la
rebelión se extendiera con éxito hacia Almería, y en la Axarquía en Málaga,
donde el miedo a las represiones castellanas lleva a los moriscos a concentrarse
en la antigua fortaleza de Frigiliana, que resistirán desde Abril a Junio de
1569 a las tropas del comendador Requesens, aunque en otros frentes los moriscos
toman la iniciativa atacando Vera y Orgiva. Felipe II confió el mando del
ejército a su hermano Juan de Austria, y a pesar de la muerte de Abén Humeya en
Octubre de 1569, la guerra seguiría hasta 1571. Según unos historiadores la
arbitrariedad y tiranía que muestra
Abén Humeya, así como su carácter despótico y receloso le
hacer perder el apoyo de sus partidarios, siendo asesinado en su palacio de
Lanjarón donde es ahogado con un cordón al cuello, aunque otros dicen que fue
asesinado por moriscos agentes de los castellanos. Será sucedido por su primo
Abén Aboo, de cristiano llamado Diego López. 10.000 moriscos logró reunir Abén
Aboo al frente de los cuales llega incluso cerca de Granada, cuyos habitantes
moriscos no se sumaron a la rebelión por temor a las represalias y a perder lo
poco que tenían, pero los cristianos superiores en número y medios contraatacan,
la guerra empieza a cambiar su signo a finales de 1569. Tres ejércitos recorren
el viejo reino nazarita, don Juan de Austria con el principal toma Galera, cerca
de Huéscar, y conquista Serón , y se le une en las Alpujarras el duque de Sessa
al mando del segundo ejército que procedía de Granada, mientras el tercero al
mando de Antonio de Luna, sale de Antequera y llega a la sierra de Bentomiz, en
la Axarquía a principios de Marzo de 1570.Ante el empuje castellano se dividen
los moriscos y mientras una facción con Aben Aboo al frente quieren continuar la
lucha, otros quieren negociar la rendición. Publicó don Juan de Austria un bando
prometiendo perdón a los que se sometiesen, y en Fondón de Andarax en Mayo
muchos moriscos de la facción de El Habaqui abandonan las armas, pero éste fue
muerto por Abén Aboo por traidor. Los combates finales tienen lugar cerca de
Ronda, pues en julio los rebeldes saquean Alozaina y se refugian luego en Sierra
Bermeja, de donde los desalojó el duque de Arcos en Septiembre, la muerte de
Abén Aboo que aguanta hasta 1571certifica la derrota de los moriscos. A partir
de ese momento se puede dar por concluida la guerra pues sólo quedan algunas
escaramuzas aisladas, y empieza la deportación de miles de personas del reino de
Granada en dirección al reino de Castilla, unos 50.000, tanto si habían
participado en la rebelión como los que se habían mantenido fieles en la ciudad
de Granada, y de los que se calcula murieron mas del 20% pues en Extremadura
murieron muchos de ellos por el tifus y la desnutrición. Esta deportación masiva
al interior de la península fue el preludio de la expulsión general de los
moriscos, decretada en 1609.
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