Esta historia está sacada del libro Proverbios de la Antigua China, recopilación de Li Deming y Dai Bingpo, Miraguano ediciones, Madrid 1986.
Había un hombre que ganó trescientas onzas de plata, una cantidad tan grande que no sabía donde guardarla. Hizo un agujero en el jardín y las enterró poniendo un letrero que decía 'aquí no hay trescientas onzas de plata'. Su vecino, de nombre Wang Er, se extrañó del comportamiento nervioso del hombre y fue al jardín. desenterró la la plata y dejó un letrero que decía 'Wang Er no se las llevó'
La frase intenta ilustrar que la gente cuanto más intenta ocultar algo más se descubre.