Persona que considera la opinión sobre las cosas pero no su esencia, a diferencia del filósofo. La palabra la empleó por primera vez Platón en su obra República:
«Los que pasean sus miradas sobre la multitud de cosas
vellas, pero no perciben lo bello en sí y no pueden seguir lo
que querría conducirlos a esta contemplación, y que ven la
multitud de cosas justas sin ver la justicia propiamente dicha,
éstos [...] opinan sobre todo pero no saben nada [...]. Sólo
tienen apego y afecto a las cosas que son objeto de opinión
[y no para contemplar las esencias inmutables...] a partir de
ahora, no erraremos si los llamamos filodoxos, en vez de
filósofos»
(República, 460a)
(tomado de Gran Enciclopedia Larousse)