La Casa de Castril fue construida en 1539 por los herederos de Fernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos. En 1919 fue adquirida por el Estado y actualmente es la sede del Museo Arqueológico provincial.
Su fachada es especialmente llamativa. Se atribuye a Sebastián de Alcántara, un discípulo de Diego de Siloe, aunque algunos la consideran del propio Diego de Siloe. Presenta una mezcla de motivos mitológicos y cristianos.
El edificio consta de zaguán y dos plantas entorno a un patio.
Llama la atención el balcón esquinado del piso superior, que se encuentra tapado. Encima de él figura una estraña inscripción: «esperándola del cielo».